Sin ninguna apología política ni
mucho menos con la intención de marcar una tendencia a favor o en contra de
cualquier aspirante a la Presidencia, el día de hoy les voy a hablar del por
qué, Felipe Calderón nos quedó a deber en materia económica, especialmente en
empleo y por qué, los ciudadanos deberíamos pensar y observar los
acontecimientos de este sexenio para tomar una decisión apropiada a nuestro
interés individual y social antes de que nos sorprendan las elecciones de
julio.
Así como también espero que la
candidata a la presidencia del PAN Josefina Vázquez Mota, replantee algunas
propuestas, observando el fracaso de las políticas económicas implementadas en
este sexenio que termina, para no cavar su tumba en las preferencias de los
ciudadanos.
Nadie olvidará el slogan de
Calderón cuando se encontraba en plena campaña: “El Presidente del Empleo”.
Para un economista postkeynesiano[1] como lo soy yo y como lo son muchos colegas de la Facultad de
Economía de la UNAM, esta frase es muy seductora a la hora de elegir y
recomendar a un candidato a la presidencia del país, pues el pleno empleo es el
fundamento principal para que una economía progrese.
Desgraciadamente, las políticas
de empleo de Calderón me decepcionaron. Para un economista ortodoxo, no sería necesaria la gráfica que a continuación les voy a presentar, para saber
que su estrategia económica sería un rotundo fracaso por sí sola, y que además,
con la crisis de las subprime en Estados Unidos, terminaría por ser inútil
completamente a las necesidades de empleo y desarrollo económico.
Cada vez que llega un nuevo
inquilino a los pinos, el primer requisito para los 6 primeros meses de
gestión, es presentar el Plan Nacional de Desarrollo (PND) para su sexenio. La
imagen de arriba es una copia del primer párrafo de la sección “Economía
competitiva y generadora de empleos”[2] del PND del año 2007, de Felipe Calderón. Cabría destacar y
por tal razón lo subrayé, la parte que dice “empleos formales”, lo cual es fácil
de calcular si observamos la población ocupada y el número de asegurados al
IMSS por concepto de trabajo.
La diferencia entre un empleo
formal y uno informal es simple, un empleo informal no goza de servicios de
salud, no goza de un sueldo definido ni de un horario estable, y por lo general
entran en esta categoría desde empleos en las calles como vendedores ambulantes
hasta trabajos ilícitos; un empleo formal es aquél donde se recibe aguinaldo,
prima vacacional, se tiene un horario definido y apegado a la ley (por el
momento) y de lo más importante: Tiene acceso a servicios de salud, otorgados
por su empleador que hace el debido registro ante el IMSS. Pero, ¿Por qué es
tan importante este asunto? Por las afores. Aún cuando existen programas
sociales de pensión a ancianos que no gozan de ingresos provenientes de afores
o pensiones, estos no son suficientes, y por lo tanto una población que no
tenga acceso a los servicios de salud proporcionados por su trabajo, tampoco
tendrá jubilación, y al momento en que se le imposibilite trabajar por su edad,
se quedará prácticamente sin ingresos.
El problema viene, cuando gran
parte de la población ocupada se dedica al empleo informal, pues quiere decir
que en el país no se están generando los suficientes empleos formales para
ocupar a toda la población económicamente activa y por lo tanto se está
obligando a la ciudadanía a recurrir a otras fuentes de ingreso, poniendo su
futuro en entre dicho y el de sus familias.
En la gráfica entonces sustento
lo dicho anteriormente, ha habido una baja tremenda en la proporción de empleos
formales como parte de la población ocupada, lo cual nos habla de una
traslación de personas del sector formal al informal, además que no conforme con
eso, los salarios también nos hablan de una traslación del ingreso de las
personas, pues mientras cada vez hay menos personas que reciben un ingreso
superior a los 4 salarios mínimos, hay más personas percibiendo menos de 4
salarios mínimos. Entonces podemos resumir que lejos de crear más empleos
formales, se han creado más empleos informales a costa de los primeros y que
además el nivel de vida de los mexicanos ha decrecido pues desde 2006 a 2010
hay más personas percibiendo un salario menor a los 250 pesos diarios (Que si esto lo multiplican por 6 días de la semana y 4 semanas que tiene un mes, curiosamente coincide con lo dicho por Ernesto Cordero: "Con 6000 pesos una familia tiene suficientes ingresos para tener un crédito hipotecario, un crédito de auto y para enviar a sus hijos a escuelas privadas". Frase que resultó seriamente criticada).
Una vez que llegamos a este punto, vendrá el análisis teórico de la
situación económica del país. Yo no creo en la teoría de la conspiración donde
Calderón es el malo que vino a hundir más al país en su miseria ni mucho menos,
yo creo más bien (y no sé qué es peor) que sus conocimientos en economía y los
conocimientos de sus asesores son muy limitados. Están cegados, como menciona
Josep Stiglitz en su libro "Caída Libre", por la teoría neoclásica y su paraíso
lleno de supuestos inexistentes en la vida real, y que dicho sea de paso,
actualmente se encuentra en una crisis de aceptación a nivel mundial[1].
Debo decir que me incluyo en la lista de economistas que respaldan la
afirmación de Josep Stiglitz en su libro “El Malestar en la Globalización”,
donde resalta que gran parte de la culpa de esta ceguera teórica proviene del
Fondo Monetario Internacional y los requerimientos que exige a países en
desarrollo para otorgarles créditos, entre los cuales están: mantener balance positivo en finanzas públicas y dejar a los mercados sin intervenciones Estatales, aún cuando estas fueran necesarias.
¿Qué nos dice la teoría neoclásica?, la teoría neoclásica basa sus
supuestos en el pleno empleo, o sea, que todas las personas están ocupadas, sin
importar la condición del trabajo ni si son formales o informales y mucho menos
qué salario tienen, pues en los supuestos neoclásicos, los salarios y los
precios de las mercancías son flexibles, de tal forma que no existe desempleo
involuntario, o sea; si no trabajas es porque no quieres. Sin embargo, imagínense
lo que sería vivir con un sueldo de 30 pesos al día por 8 horas. No dudo que
haya empleadores dispuestos a pagar dicha cantidad, pero tampoco dudo que no
hay empleados dispuestos a trabajar por esa cantidad pues es demasiado
precaria, en estados como Querétaro o Coahuila donde el costo de transporte
público es altísimo, sería más caro ir a trabajar que no trabajar. Si seguimos
este supuesto de salarios y mercancías flexibles, tarde o temprano las
mercancías bajarían más que los salarios e incentivarían a un mayor consumo por
los individuos, sería como si de pronto, nos hubieran subido el sueldo aunque
no fuera así, pues nos alcanzaría para comprar más, y de este modo al
incrementarse la demanda, vendría un incremento de la producción y las empresas
volverían a demandar más empleados. Pero siendo realistas, con los monopolios en nuestro país, ¿cuándo podríamos pensar que los precios bajarán?
Aún con lo complicadísimo que se ve que sucediera lo planteado por los neoclásicos, se le agrega que para culminar el ciclo, el proceso tardaría
muchísimos años, incluso en la Gran Depresión (o Gran Crisis) de 1929, nunca se
llegó a ese punto aún cuando se dejó la economía a su propia recuperación y
hasta que de plano no veían salir el sol por el horizonte, terminaron por adoptar políticas fiscales expansivas. Es por eso, que ahora, cuando la crisis subprime en Estados Unidos y la crisis de la deuda Europea se comparan tanto con la Gran Depresión, la
teoría neoclásica viene sufriendo sus crisis de aceptación, porque simplemente
pinta una realidad macroeconómica que no existe y que además no da herramientas suficientes para salir de la crisis.
La reforma laboral que ha llegado hasta el Senado y que no ha sido
aprobada, contiene las propuesta del Presidente Felipe Calderón de flexibilizar
este mercado laboral, de permitir que los empleos se formen de manera informal,
con pagos por hora, pagos por día, trabajos de tres veces a la semana y
flexibilización del salario. En otras palabras, la reforma laboral es una
contradicción al mismísimo enunciado del PLANADE del Presidente que les puse al
inicio de la nota. Pues, ¿Cómo mejoraría la calidad de vida de las personas con menos
salario y sin acceso a seguridad social o pensión?.
Sin embargo, la teorización va más allá, si ustedes recuerdan mi
artículo sobre trampa
de la liquidez, podrán observar que es clave para la explicación de este
fenómeno. Actualmente los niveles de inversión privados son mínimos, desde la
crisis generada en Estados Unidos, las empresas y los bancos se niegan a
invertir por la incertidumbre a nivel mundial y los riesgos de tener bajos
rendimientos o incluso pérdidas, sobretodo de los inversionistas. Y aquí es
donde entran los ortodoxos, los postkeynesianos con propuestas de gasto
público, y política fiscal expansiva que incentive la inversión, que asegure la
rentabilidad de las empresas mediante apoyos gubernamentales.
Actualmente las finanzas públicas de México están muy bien, hay poca
deuda y los déficits fiscales son mínimos, por tanto una política fiscal
expansiva no tendría un impacto negativo en la economía mexicana siempre y
cuando se haga con sus debidas precauciones, para realizarlo se tendría que
adquirir deuda, pero desgraciadamente, a los mexicanos nos han educado desde
hace unos años, que la deuda es mala, que quiebra a los países, que se debe
eliminar por completo cuando esto no es así. Todas las empresas en el mundo
tienen deuda, el crecimiento de Brasil se hizo con deuda por ponerles un
ejemplo.
Y sería importante definir que gasto público no implica aumentar el
sueldo a los funcionarios o a los políticos, sino destinar esos recursos a proyectos de
inversión, infraestructura, construcción etc. y aquí debo resaltar que si algo le he de aplaudir al Presidente
es la aprobación de la nueva ley de Asociaciones Público-Privadas[2]
de las que ya me daré tiempo de platicarles, pero que básicamente son
asociaciones para que los proyectos de inversión que no sean rentables para
privados o signifiquen demasiado gasto del gobierno, sean viables mediante la
participación de ambos, uno otorgando garantías para el financiamiento y el
otro gestionando los servicios o productos que se ofrecen. El incremento del
gasto para la inversión significa darles el empujoncito a las empresas privadas
para que se animen a generar empleos y para hacer muchos de sus proyectos
rentables.
Pero en México, cuando la única salida a la crisis es expandir el
gasto público, lo que se hace es reducir los gastos. El incremento a la
gasolina es un claro ejemplo de que el Estado Mexicano busca reducir los
subsidios. La candidata a la presidencia por el mismo partido de donde salió el actual
presidente, apoya el mantenimiento de finanzas públicas sanas, con poco gas. Yo en lo personal, le recomendaría deshacerse de ese estereotipo y apoyar el
desarrollo económico, pues la manutención de las finanzas ha traído consigo
una contracción de la inversión, un crecimiento casi nulo, y una salida de la
crisis con una lentitud agonizante, en palabras del Maestro Édgar Amador
Zamora, la economía mexicana se ha estancado, y actualmente se encuentra
estable, sí, como un cadáver.
Twitter:
@EDDU7
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[1] El Postkeynesianismo es una corriente económica que conjuga
las ideas neoclásicas en relación a la teoría monetaria con las ideas
keynesianas en materia fiscal y niega la existencia de un equilibrio general.
Grandes economistas pertenecen a esta corriente como Josep Stiglitz y Paul
Krugman.
[2] Lo pueden encontrar en esta dirección: http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/economia-competitiva-y-generadora-de-empleos.html
(Consultado el 11 de abril de 2012)
[3] http://www.bloomberg.com/news/2011-11-11/harvard-walkout-students-misunderstand-economy-commentary-by-amity-shlaes.html
Los estudiantes del afamado autor del libro “Macroeconomía”, Gregory Mankiw,
abandonaron su clase en Harvard en protesta de la enseñanza de la escuela
neoclásica como única y verdadera.

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